Calor Humano en el Invierno de Buenos Aires Suscripcion

Buenos Aires es una ciudad que hacía muchos años tenía ganas de conocer. De hecho, en el momento de escribir estas líneas puedo decir que llevo 24 horas en esta fabulosa ciudad, y no la conozco, dado que las obligaciones profesionales me lo han impedido, y lo seguirán impidiendo hasta dentro de tres días.

Pero hay algo que desde el momento en que aterricé anoche en Buenos Aires me ha hecho reflexionar, y me mantiene en constante estado de alicine mental. La vocación de servicio, la amabilidad de las personas y especialmente las que trabajan en Hoteles y Restaurantes, es algo que podríamos decir es casi obligatorio. Sin embargo, ahora veo los contrastes entre una ciudad como Buenos Aires y mi Barcelona natal o en cualquier otra ciudad, con el máximo  respeto por mis amigos, colegas y clientes de Barcelona:

Echaba de menos muchas cosas que casi ni me acordaba que existían, las dábamos por olvidadas y lo que es peor, las dábamos como no necesarias.

No es un hecho aislado del Hotel Rochester Classic que tan amablemente me ha cedido una fantástica Suite en su hotel de privilegiada ubicación y mejores instalaciones durante esta semana, sino que este sentimiento lo he vivido en todos y cada uno de los restaurantes, taxis y tiendas por las que he pasado desde ayer.

Me preocupaba que se hubieran perdido los verdaderos valores del servicio que configuran nuestro sector hasta algo que lo lleva a denominarse la Industria de la Hospitalidad. Lo he vivido en primera persona, y recomiendo que otros lo hagan para que sepan de que estoy hablando.

Este calor humano hacen el Invierno de esta ciudad mucho mas llevadero y lo convierten en una experiencia agradable. Bueno, los croissants, los postres y todo lo que se pueda uno comer, tambien influyen.

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Comentarios

5 Comentarios en “Calor Humano en el Invierno de Buenos Aires”

  1. Rafael González el 06-09-2008 11:28 am

    Hola Albert, Qué razón tienes!

    Con frecuencia cuando hablamos de gestión de la experiencia del cliente, se tiende a pensar en un despliegue de luces, olores (que efectivamente lo son),… que todo serán fuegos artificiales y espectacularidad (que ojalá lo consigas)… pero se olvida la base del customer experience, que es precisamente ese, el “todo bien señor?” y similares.

    Cuando muchos buscan la diferenciación únicamente por la puesta en escena, descuidan una de las más potentes herramientas: la atención entre personas.

    Saludos,

    Rafael González
    Vivential Value

  2. Tana el 07-09-2008 6:14 pm

    Albert, me alegra muchísimo escuchar que estás pasando un buen momento en Buenos Aires. Como argentina y como ciudadana porteña, te agradezco las palabras cálidas y el gesto de haber hecho pública tu buena experiencia con nuestra gente :)

    Acá nos faltan miles de cosas, pero lo que siempre tenemos (o tratamos de tener) es buena onda ;)

    Saludos y hasta el martes!

    Tana

  3. Maria Victoria Rodriguez el 08-09-2008 11:29 am

    Hola ALbert,

    Me alegra que estés viviendo la “experiencia porteña”.
    Y cuando regreses a España, volverás a encontrar ese mismo trato en tantos argentinos que trabajan aquí también.
    Son esos camareros que se acercan a tí en el restaurant para preguntarte si el pedido está como lo querías (¿todo bien?), que te sugieren amablemente un acompañamiento, un postre o una bebida como si fuera un consejo de amigo y que no se olvidan de saludarte cuando te vas.

    Un saludo
    Victoria

  4. Nico Bour el 09-09-2008 9:48 am

    Albert,

    esto que comentas es de máxima relevancia y es algo que tengo claro desde hace mucho tiempo. yo también vivo en Barcelona y estoy decepcionado con la calidad del servicio en algunos establecimientos de Barcelona. Cuando viajo descubro al igual que Albert esas sonrisas y palabras que a uno le hace sentirse bien. Pero en Barcelona, he estado en muchos sitios en los cuales el camarero/a no hace para que te sientas a gusto y tengas ganas de volver. Al final el cliente paga y tiene derecho a poder consumir con un trato amable.

  5. Pedro Porto el 10-09-2008 5:50 pm

    Albert,

    Justamente esto es lo que me pasó a mi pero al revés cuando llegué a esta magnífica ciudad de Barcelona por primera vez (ya llevo aquí unos cuantos años)… no me podía entrar en la cabeza el pésimo tacto humano en muchos establecimientos. Y lo peor de todo es que esta actitud es una enfermedad, y muy contagiosa.

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